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Investigación de clase mundial: Los proyectos clave que lideran las universidades chilenas

Con apoyo de Amazon Web Services (AWS), al menos tres universidades locales están desarrollando un trabajo que puede competir con la ciencia del primer mundo.

Por Airam Fernández

Conectar la investigación con el desarrollo es un desafío que actualmente tiene el país. Gran parte de lo que hoy se hace en Chile sale de las universidades, pero hay consenso en que el desarrollo está lejano a esas instituciones.

En Chile, históricamente la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) está por debajo del 1% y muy lejos del 2,3% del promedio de los países miembros de la OCDE, según la última Encuesta Nacional sobre Gasto y Personal en I+D del Ministerio de Economía. A pesar de los recursos limitados, el país puede hacer gala de lo que produce, con un trabajo de investigación que es cuantioso y comandado por científicos que producen ciencia de clase mundial. Los siguientes tres ejemplos lo demuestran.

UNAB: investigación que impacta en el cuidado de personas vulnerables y ayuda a combatir la pandemia 

Monitoreo de humedales con las herramientas de DataCube del Data Observatory.
Monitoreo de humedales con las herramientas de DataCube del Data Observatory.

En abril de 2021, el ranking SCImago ubicó a la Universidad Andrés Bello (UNAB) dentro de las mejor clasificadas del mundo en materia de investigación. Esta casa de estudios llegó al quinto lugar, y con la Universidad Católica y la Universidad de Chile, conforma el top 3 de las únicas instituciones locales que cumplen los criterios de 19 áreas definidas.

“Esto significa que hay una serie de proyectos relevantes en desarrollo en nuestra universidad, desde la física de partículas, astrofísica y la físico-química molecular, hasta desafiantes iniciativas en educación inclusiva, ciencias sociales y humanidades”, valora Ariel Orellana, vicerrector de Investigación y Doctorados de la UNAB.

Para Orellana es difícil destacar solo algunas iniciativas porque cree que todas son de igual importancia. Sin embargo, hace mención especial al trabajo que realizan investigadoras de la Facultad de Enfermería, quienes lideran el Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE).

“Este es un centro de investigación que se preocupa de estudiar dos grupos de alta vulnerabilidad: las personas mayores dependientes y las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. Las investigadoras que conducen esta iniciativa están convencidas de que por medio de la ciencia pueden ayudar a transformar las vidas de estas personas. Además, contribuyen a generar evidencia para la toma de decisiones en el desarrollo de políticas públicas”, señala.

En un ámbito diferente, pero de gran impacto, cuenta que el uso de la genómica y la bioinformática está permitiendo que investigadores del Centro de Biotecnología Vegetal, por medio de la secuenciación de los genomas de las cepas Carmenere y Cabernet Sauvignon, puedan identificar diferencias clonales para producir vinos de mejor calidad. “Es un trabajo de alta tecnología que además se ha realizado en colaboración con importantes viñas del país como Concha y Toro y Viña San Pedro, además de UC Davis Chile”, detalla.

La universidad también ha estado muy involucrada en el apoyo de iniciativas asociadas a la contingencia por la pandemia y es parte de la Red de Laboratorios Diagnóstico, iniciativa impulsada por la Subsecretaría del Ministerio de Ciencias, fundamental durante el inicio de la crisis para generar capacidad diagnóstica en el país. “Esto significó transformar laboratorios de investigación en laboratorios de diagnóstico”, puntualiza.

En esa misma línea, Orellana menciona el trabajo de un grupo de investigadores que participan activamente en el monitoreo del virus en aguas servidas, pues permite conocer el nivel de prevalencia en distintas comunidades. También releva el papel que hoy cumple el Laboratorio de Secuenciación Genómica, certificado por el Instituto de Salud Pública para la identificación de las variantes virales. Y en una línea similar, cuenta que otro grupo de investigadores monitorea la presencia del virus en el ambiente.

Gran parte de este trabajo se apoya fundamentalmente en los servicios de AWS, uno de los principales proveedores de cloud computing, herramienta que entrega una “tremenda capacidad” de cómputo y de almacenamiento de datos. Eso es importante, dice Orellana, en un país como Chile donde una de las limitaciones es el acceso a “supercomputadores”. En ese sentido, el trabajo con AWS les ayuda a avanzar mucho más rápido en el desarrollo de las investigaciones.

Orellana cuenta que, por ejemplo, a raíz de la pandemia, investigadores del Centro de Bioinformática y Biología Integrativa avanzaron en la búsqueda de un anticuerpo con alta afinidad de la proteína de la espiga del virus responsable del Covid-19, con el fin de generar herramientas para combatir la pandemia. Para ello utilizaron modelos moleculares, que tienen que ser generados por medio de millones de iteraciones computacionales: “De esta manera pudieron definir algunas estructuras moleculares en el lapso de algunos días de trabajo computacional, lo que de otra forma hubiese tomado meses”.